Sola, algo la hacia sentir en el rincón, lejos de la luz, ajena a la claridad que alguna vez sus ojos supieron tener. Convivía con ese vacío que dejaba hueca sus entrañas y le helaba la piel, con ese inconformismo tan adictivo como la inconciencia de aquellos placeres que solo le dejaban marcas. Acariciando un pasado tan presente en cada uno de sus días. Intentaba cada noche aniquilar a ese fantasma que deambulaba por los pasillos de su mente imprimiendo sus huellas hacia el abismo. No sabia quien era o en que se había convertido porque aquella mezcla entre su alma y su cuerpo parecía haber perdido esencia. Necesitaba despertar de aquella anestesia que no la dejaba sentir lo que era vivir realmente. Todo estaba en sus manos, por eso prefería hacerse a un costado, porque jamás podría soportar la idea de ser la autora de su propio fracaso.
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